
El Niño Viejo. Leyenda copiada del Libro Conozca Santiago Papasquiaro. Tercera Edición por el Profesor Retirado Camilo Carreón Ojeda. Leyenda tomada del libro Leyendas Durangueñas de Sr. Prof. Everardo Gámiz. Hacia los primeros días de abril de 1813, llego a oídos del Señor Don Ángel Pinilla Pérez, Gobernador Independiente de Durango: la versión de que en Santiago Papasquiaro se encontraba un niño prodigioso que a los cuatro días de nacido hablaba y discernía como un hombre maduro. Siendo aquello un caso anormal según concepto de Señor intendente libró las ordenes al Alcalde Ordinario sé San Juan del Río, Durango para que practicara una diligencia con objeto de esclarecerlo. El Alcalde Ordinario de referencia declaró al Sr. Cenon Quiñónez y a José Maria Antuna quienes dijeron que otras personas, jurando por Cristo decir la verdad, les habían dicho que por aquella región existía un niño que había hablado a los cuatro días de nacido. Las primeras palabras las dijo a su hermanita que le mecía la cuna, diciéndole: “No le des tan recio a la cuna porque me duele la cabeza.” La niña corrió a decir a la madre que el niño ya hablaba, vino la mama y meció la cuna y el niño repitió la misma expresión. La Señora asombrada fue inmediatamente a dar aviso al Señor Cura quien informo a su vez al Alcalde Mayor y ambos acompañados de algunos vecinos fueron a ver el suceso. El sacerdote meció la cuna y el niño con diligencia le dijo, “Señor Cura: me duele la cabeza, no mezca la cuna ni usted, ni el Señor Alcalde, ni don fulano, ni don zutano” hablándoles a todas las personas por su nombre, produciéndose el natural asombro. Se ordeno a la madre que sacara al niño de la cuna para ver su edad y aspecto y el Juez inspirado por la ignorancia y la superstición dijo: “Esto no puede ser bueno, es necesario degollar a este muchacho.” Contestando el niño con energía: “degollaron al Padre Hidalgo que era mas inociente que yo, no seria mucho que conmigo hagan lo mismo” En el archivo del Gobierno del Estado de Durango se encontró incompleto el expediente de donde se tomaron las declaraciones de este insólito caso, encontrándose los datos que sobre este singular acontecimiento rindieron los señores José Antonio Berumen y José del Carmen Díaz. Volver a Historia y Leyendas |